CUANDO EL CUMPLEAÑOS PERDIÓ LA CORDURA

CUANDO EL CUMPLEAÑOS PERDIÓ LA CORDURA

¿Cuándo un cumpleaños se ha convertido en el evento social del año? ¿Cuándo la celebración del día del nacimiento de un niño tiene más invitados que una recepción real? En serio, he visto cumpleaños con más gente que en mi boda!! ¿Cuándo y dónde hemos atravesado la barrera y hemos perdido la cordura acerca de los cumpleaños?

Los cumpleaños se han convertido en los nuevos eventos de sociedad

Antes de tener hijas nunca me preocupé de los cumpleaños, ni graduaciones ni demás eventos infantiles, pero cuando me he metido en el mundo infantil estoy dándome cuenta de lo locos que nos hemos vuelto con este tipo de celebraciones.

Mira la agenda de un niño, tiene un montón de fechas señaladas con eventos sociales. “Hoy cumpleaños de Marcos de 1ºA, la semana que vienen cumpleaños de Noa de 1ºB, dentro de dos semanas el cumpleaños de Nacho de Inglés, el mes que viene el cumpleaños de Ana de música,…. “y así como 20 cumpleaños más. ¡Solo en los meses escolares! Si a eso empezamos a sumar la graduación que se hace en cada final de etapa (es decir, cada año, porque parece ser que ahora graduarse es pasar de curso) la graduación del final de las clases de natación, la fiesta de final de temporada del fútbol, la celebración inicial de la temporada de música o el Thanksgiving Day en inglés, esto es un no parar.

Pero, aparte de todo lo que se nos ha ido de las manos los eventos de los niños, hoy os quería hablar de los cumpleaños.

¿Dónde quedó esa estupenda tradición de celebrar el cumple en casa, en el bajo de casa de la abuela, o en el patio de casa de la tía? ¿Dónde están esas fiestas donde los niños comían los sandwichs que preparaba mamá, con un montón de ganchitos, mezclabas Coca-Cola con Fanta de Naranja (que era mucho más guay que tomar Coca-Cola sola) e invitabas a tus vecinos y a cuatro amiguitos del cole? Creo que en los últimos años no he llegado a ver ninguna celebración de esas.

Empezando a desgranar, creo que me inclino primero por la lista de invitados. ¡Madre mía, he visto menos gente en un concierto de Alejandro Sanz! Esos cumpleaños en los que van todos los niños de clase, la mitad de los niños de inglés, un cuarto de los compis de fútbol y otro de los compis de música. Eso sin contar los amiguitos que invitan los padres por las amistades o los bienes queda. Al final te juntas con 30 niños, y por supuesto, 30 niños no caben en una casa, ni siendo la de la Preysley. Y si no os habéis fijado, lo de las invitaciones es una rueda, invito a María porqué me invitó a su cumpleaños pero no invito a Javier porqué él no me invitó. Y da igual que tu amigo sea Javier y María una simple compañera, pero ya se sabe, hay que invitar a quien te invita y no a quien no te invita. ¿De verdad creéis que esta lógica la hacen los niños; o está detrás la mano de los padres? Yo, sin querer apuntar a nadie, me inclino más por las mentes maquiavélicas de los adultos.

¡Pero a toda esa gente hay que meterla en algún sitio!. Entonces ahí ya es donde he flipado. La variedad de sitios para este tipo de celebraciones es infinita y hay para todos los gustos (Esos sí que tuvieron buen ojo con los negocios). Los parques de bolas de tres pisos, que yo creo que alguna vez han tenido que ir hasta los G.E.O. a rescatar a algún niño; ludotecas de temática de Patrulla Canina, o Dora la Exploradora o Star Wars; miniparque de atracciones;… y así podríamos estar horas y horas. Si te fijas bien en ellos, la verdad que están muy bien montados, te entretienen a los niños, te dan la merienda (aunque en muchos la tarta la tienes que poner tú) y siempre tienen una zona de padres donde estás entretenido las cuatro horas que dura el cumpleaños, eso sí, esta consumición te la pagas tú, ya no entra dentro del precio del niño. Un negocio redondo la verdad, porque los precios de los niños tampoco es que sea muy barato, como te descuides 200€ caen como nada. Pero si me planteo meter a todos los amiguitos que mi fierecilla quiera meter en casa por su cumpleaños,… empiezo a hacer cola ya a la ludoteca más chic.

Pero donde ya he alucinado es el trapicheo de los regalos. Yo me acuerdo de ir con mi madre en cada cumpleaños de mis amigos a comprar un regalo toda ilusionada. Me encantaba tener esa sensación de intriga cuando iba al cumple con mi paquete y ver la cara de mi amiga cuando lo abría. La verdad que siempre me gustó el sentimiento tan guay que genera el acto de regalar algo a alguien, el tiempo invertido, algo personal que sabes que le va a gustar, esa cara de sorpresa (aunque a veces era para mal, pero bueno, nadie es perfecto). Ahora he visto que todo eso se ha perdido, que las mamis de los invitados ponen un bote, le dan el dinero a la madre del cumpleañero y ella se encarga de comprar lo que el niño (o la madre muchas veces) quiera. Vamos a ver, como transacción en negocios está muy bien, lo veo muy productivo, pero ¿en un cumple infantil? la verdad que no me gusta nada. ¿Dónde a quedado el significado de regalar? Dentro de nada daremos el número de cuenta del banco y que ingresen una cantidad como en las bodas.

En fin, está claro qué, hasta los inocentes cumpleaños se han modernizado, y yo,… voy a tener que ponerme las pilas para lo que me espera, en ésto he de decir que aún estoy chapada a la antigua.

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